En  Riomuiños, sobre el que debiera ser un paraje encantador, por su belleza y  valor etnográfico, el entorno del Lavadoiro, luce un institucional cartel de prohibición que hace sonreír al transeúnte. ¡Allí, rastro de césped no queda!,  solamente un zarzal disuasorio y matojos por doquier  que invitan a alejarse del lugar, sin disfrutar a gusto de la zona de recreo.
   ¡Porfa!:  gestores y gestoras de lo público, un poquito de cariño y atención.¡Tui se lo merece!
















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